La crisis en Italia lleva al euro a su peor nivel desde julio de 2017

La crisis política en Italia llevó hoy al euro a su peor nivel desde julio del pasado año al cambiarse después del mediodía a 1,1510 dólares frente a los 1,1631 a los que cotizaba a primeras horas de la mañana en el mercado europeo de divisas.

El Banco Central Europeo (BCE) fijó ayer el tipo de cambio de referencia del euro en 1,1644 dólares.

Los mercados financieros experimentaban hoy las turbulencias de la incertidumbre política italiana y los inversores huían de la deuda pública del país alpino después de que su prima de riesgo superase los 280 puntos.

La Bolsa de Milán se desplomaba al mediodía y el resto de plazas europeas registraban fuertes pérdidas.

El euro, que había comenzado la jornada en positivo, perdió más de un céntimo desde la apertura de las bolsas europeas.

Los analistas aprecian similitudes entre la situación actual y la crisis de la deuda de los países del sur de la eurozona entre 2011 y 2012.

Pese al encargo de formar Gobierno al economista Carlo Cottarelli, este no cuenta con los apoyos suficientes para ser investido por el Parlamento por lo que se esperan nuevas elecciones en Italia después de agosto.

Los sondeos apuntan además a un incremento de los votos a las formaciones populistas en unas nuevas elecciones por lo que la preocupación sobre la evolución política italiana no se ha disipado.

La situación en Italia, que lleva días lastrando al euro, ha acabado hoy de hundirlo a niveles de hace casi un año.

El vicepresidente del BCE, Vitor Constancio, advirtió hoy a Italia de las consecuencias de una nueva crisis de la deuda soberana si el país abandona la disciplina fiscal y la contención del gasto público.

“Cuando en 2012 los mercados financieros atacaron el país se mostró que los mercados pueden ser muy volátiles en sus percepciones y cambiar rápida y abruptamente la estimación de riesgo para un deudor, a veces con consecuencias graves”, dijo Constancio en una entrevista con el semanario alemán “Der Spiegel”.

Los inversores han huido de la deuda italiana hacia valores más seguros y en el mercado de divisas se han beneficiado de esta situación el yen japonés y el franco suizo, consideradas monedas refugio en tiempos de turbulencia.



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